Ángel Maria Aransay Ortega

Aragoneses Ilustres

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Ángel Maria Aransay Ortega nació en Zaragoza el 15 de agosto de 1943 estudió bachillerato en las Escuelas Pías, se formó en la Academia de Alejandro Cañada y en la Escuela de Bellas artes. Desde entonces mostraba ya conocimientos casi enciclopédica (Aransay era un pintor culto y dotado de una curiosidad apabullante). Entre 1964 y 1969 estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, dónde obtendrá el titulo de profesor de dibujo, profesión que alternará con la vocación artística.
Su primera exposición se remonta a 1966 en el Casino Mercantil. Practicó todos los géneros: el bodegón, el paisaje urbano (Zaragoza sería uno de sus escenarios ideales: el Pilar, la Seo, el arco del Deán, la Aljaferia, los bares de noche), el retrato, individual y coral. Se intereso por el Renacimiento y el Barroco italianos. Realizó, dada su apuesta por la figura humana, una pintura mitológica, cuadros de aspecto mural y gran formato viculados a la Biblia y a grandes artistas como Leonardo, Piero della Francesca, Boticelli o Rafael, obras que hicieron en todo su esplendor en “El año de plata” (Palcio de Sástago, 1987).
Pintor de rasgo expresionista y acusada sensibilidad, también le interesaban contenporáneos como Francis Bacon. Con el paso del tiempo , asociado por sus dificultades de visión y su sordera, su obra fue haciéndose más compleja y tenebrista: ahí están series como “Ventanas” (Paraninfo, 1991), su reflexión sobre la guerra del golfo y la violencia en Beirut, o “Damas” (Museo de Zaragoza, 2002), ofreció en La Lonja la antológica “Maneras de pintar”, una colección de 70 obras, desde 1966 a 2009, que mostraban una trayectoria personalisima y coherente de pintor místico y pagano, pintor tabernario y noctámbulo, complejo, diletante y laborioso, libre e independiente que defendia la pasión por la vida. Fue un artista del color y de la luz, influido por el arte mura.
Ángel Aransay –que también ejerció de crítico de arte en “Aragón Exprés”, “El Noticiero”, “Andalán” y “El Día” de Aragón- piblicó un poemario: El galgo pensativo” (El baúl de Melquiades, 2002), un libro de homenaje a la pintura y de indignación en su soledad, a la que definió como “una compañera de lealtad presente,/arma de libertad inexpugnable”.
Y más allá de los premios y reconocimientos, que también los tuvo, como el Primer Premio de la Societá Dante Alighieri (1965), el Premio del Ministerio de Cultura (1982) y el Premio Isabel de Portugal (1987), han sido precisamente su personalidad y su maestría artística el legado que más impronta ha dejado en sus compañeros de profesión.
Aransay, uno de los mejores pintores aragoneses desde la restauración de la democracia, fallecia a sus recien cumplidos 72 años, el pasado día 19 de los corrientes en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
Fuentes: Antón Castro, Juan Dominguez Lasierra

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