Misión de audaces, de John Ford

Medi-Cine

mision-de-audaces-cartelLa llamada trilogía sobre la caballería de John Ford está formada por ‘Fort Apache’ (id, 1948), ‘La legión invencible’ (‘She Wore a Yellow Ribbon’, 1949) y ‘Río Grande’ (‘Rio Grande’, 1950). Pero hay un cuarto título que podría ser considerado como una extensión de la misma; ‘Misión de audaces’ (‘The Horse Soldiers’, 1959) está ambientada durante la Guerra Civil, la única vez que Ford —salvando el “instante” dirigido en cierta famosa película de 1964— puso su mirada sobre ese vergonzoso episodio en la historia de los Estados Unidos.

Un severo coronel de La Unión (Wayne) está al frente de un regimiento que debe infiltrarse en pleno territorio confederado para cumplir una difícil misión. En esta aventura lo acompaña un médico de buenos sentimientos (Holden). Para evitar que revele sus planes al enemigo, se ven obligados a llevarse como rehén a una joven rebelde sureña (Constance Towers).

La difícil convivencia en campaña entre el jefe de la unidad y el médico de la misma hace de esta película un retrato de lo que la realidad puede deparar. El sentimiento frente al cumplimiento de la orden, ahí es nada.

Despreciada esta película por parte de la crítica, o incluso por los espectadores, se trata, tal vez, de un film menor dentro de la filmografía de Ford pero una película grande. Nada desacertada forma de definir una película que ofrece una desesperanzadora visión sobre el ser humano en conflicto, y que, a diferencia de la trilogía citada, pone la tilde en el lado humano de sus protagonistas.

 

 

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La soledad

Medicina y Salud Pública

osito
No es lo mismo aislamiento social y soledad. Se puede estar socialmente aislado y no sentir soledad; y estar socialmente muy acompañado y sentirse solo.

El aislamiento social denota pocas conexiones o interacciones sociales mientras que la soledad implica una percepción subjetiva de aislamiento.

El hombre es un ser social, aunque algunos de nuestros congéneres elijan voluntariamente aislarse. Otros por desgracia caen en la soledad merced a determinadas circunstancias.

Cuando el sentimiento de soledad  se instaura suele traer consigo cierta dosis de tristeza, de angustia, annsiedad e incluso miedo. El hecho de no tener un apoyo emocional merma nuestra autoestima y nos demotiva.

Según el estudio “La soledad en España” de 2015, alrededor de un 20% de los españoles mayores de 18 años viven solos, frente a un 80% que viven con otras personas. Un 40% de las personas que viven solas son jubiladas o pensionistas.
De las personas que viven solas, un 59% lo hace por voluntad propia y un 41% por obligación. Es decir, un 7,9% de los españoles mayores de 18 vive solo por obligación.

Leer más en “Mi viejo maletín”

El Sufrimiento Humano

Opinión

HISTORIAS CON ALMAX

El ser humano es un ser social, un “ser-en-relación”, alguien que en la relación se comunica con o sin su voluntad. Los médicos tenemos responsabilidad ética frente al ser humano que sufre.
En relación a la enfermedad siempre aparecen realidades muy duras que a veces son difíciles entenderlas y es que el dolor, el sufrimiento sólo el enfermo lo siente, sólo él lo padece en su intransferible singularidad, obviamente, el sufrimiento entendido “como una respuesta negativa inducida tanto por el dolor como por el miedo, la ansiedad, el estrés. La pérdida de seres y objetos queridos, y otros estados psicológicos”.
También hay sufrimientos que no siendo suyos sufren quienes dan amorosa compañía a quienes los padecen. ¿Acaso no sufre una madre ante el dolor de su hijo? ¿Acaso no sufre, no padece el padre cuando ve apagarse la luz en los ojitos de su niña?
Una gran parte de las…

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Martina Bescós García

Aragoneses Ilustres

Martina Bescós García

Martina Bescós García fue la primera mujer cardiólogo española, miembro fundador de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y de la Sociedad Aragonesa de Cardiología, que representó con relevante altura a la cardiología aragonesa por toda España y a la cardiología española por toda Europa.

Había nacido en Zaragoza en el año 1912, hija de padre médico. Cursó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, con extraordinaria brillantez, en un curso de no más de cuarenta alumnos, de los que solamente dos eran mujeres. En 1923 recibió el Premio Extraordinario de la Licenciatura en la Facultad de Medicina de Zaragoza y en 1925, el Premio Extraordinario del Doctorado en la Universidad Complutense. Durante la carrera fue alumno interno pensionado de Patología Médica en la cátedra del profesor Royo Villanova. Durante los veranos y en los últimos años de carrera, realizó cursos en la Casa de Salud Valdecilla de Santander, que por entonces era uno de los pocos institutos de posgraduados del país. Allí se inició su vocación por la cardiología, siguiendo los pasos del doctor José Antonio Lamelas, quien, recién llegado de Boston, se había hecho cargo del servicio correspondiente en tan prestigioso hospital. Asistió con regularidad a cursos en los hospitales Royal Free y St. Bartholomew’s de Londres.

Terminada la licenciatura, se trasladó a Viena, a la clínica que dirige el profesor Falta en el hospital Kaiserin Elisabeth, como becaria de investigación. De regreso a España, trabajó durante 3 años en el Hospital Clínico San Carlos, bajo la dirección del eminente maestro Carlos Jiménez Díaz. Allí recibió el nombramiento de Jefe de Consultas de Patología General y Ayudante de Clases prácticas. Coincidiendo con su estancia en Madrid, se inauguró el Instituto de Investigaciones Médicas, que después sería la Fundación Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción), y la joven doctora trabajaba durante las mañanas en el Hospital Clínico de San Carlos y durante las tardes se dedicaba a la investigación en el nuevo instituto.

El profesor W. Falta también dirigió su tesis doctoral sobre “Administración de grandes dosis de galactosa en estados normales y patológicos”, defendida en la Universidad Central en junio de 1934.

La convulsión de la guerra civil española la obligó a rechazar una beca de investigación Conde de Cartagena para continuar sus estudios con el Doctor Soskin en Estados Unidos, y se incorporó al Hospital Pompiliano de Zaragoza, donde tendría a su cargo las 30 camas para enfermos cardiotorácicos agudos. Desde 1938 trabajó en la clínica del doctor Lorenzo López Buera, prestigioso especialista de pulmón y corazón de la capital aragonesa, con quien contrajo matrimonio.

Unos años después de la inauguración del Hospital Clínico de Zaragoza, la doctora Bescós se incorporó a la cátedra de Patología General que dirigieron sucesivamente los profesores Pedro Ramón y Cajal Vinós y Gabriel Guillén Martínez. Su actividad como jefe clínico y ayudante de clases prácticas se polarizó hacia la electrocardiografía primero y hacia la electrofisiología y el estudio de las arritmias cardiacas después. En 1975 se inauguró el nuevo Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y doña Martina es nombrada jefe de la Sección de Arritmias y Electrofisiología y profesora ayudante de clases prácticas en el Servicio de Cardiología, en cuyo puesto siguió hasta su jubilación en 1982.

Estudie en esa Facultad y recorrí los pasillos de las salas del Nuevo Hospital Clínico de Zaragoza convencido de haberme cruzado con esta mujer innovadora y excelente al lo largo de los años de mi licenciatura.

Su hijo Lorenzo López Bescós recibió sin duda los genes dominantes de la vocación cardiológica de sus padres.

Martina Bescós falleció en Zaragoza en 2008, a los 96 años de edad

 

 

Farmacogenética

Medicina y Salud Pública

Farmacogenética

La variación en el genoma humano es una de las causas más importantes de la respuesta variable a los medicamentos. En algunos personas, puede dar lugar a una recuperación completa de los síntomas o, en otras, a una ausencia completa de los efectos terapéuticos.
Los factores genéticos contribuyen a la respuesta genética en el 50 % de los casos. Los perfiles genéticos cambian la farmacocinética de muchos fármacos, afectan la respuesta terapéutica y facilitan la aparición de efectos adversos.
Fue en el años 1959 cuando Fredrich Vogel usó por primera vez el término farmacogenética, para designar el estudio del papel que juega la variación de los genes individuales en la respuesta a los medicamentos.

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Análisis KIR y HLA-C y Embarazo

Medicina y Salud Pública

Genetics

Una tasa de recién nacido baja tanto en gestaciones naturales como por técnicas de reproducción asistida puede obedecer a múltiples causas y entre ellas, la tolerancia inmunológica entre la madre y el embrión ocupa un lugar importante. Para establecer correctamente la tolerancia/aceptación materno-fetal es necesario que las células inmunológicas uterinas maternas reconozcan adecuadamente la “parte extraña” del embrión que en caso de embarazos o técnicas de reproducción asistida con óvulos propios la parte paterna es la única diferente genéticamente,  pero en caso de donación de óvulos tanto la parte de la madre (óvulo donado) como la parte paterna son “extrañas” genéticamente  a las células uterinas de la madre. El sistema inmunologico se compone de células y moleculas que interaccionan entre si para eliminar de nuestro organismo los agentes perjudiciales. Unas de las células fundamentales del sistema inmunológico son los Linfocitos Natural Killer o linfocitos NK. Estas células son muy importantes en la lucha de las infecciones por virus y en eliminar a las células tumorales que se generan en nuestro organismo, pero también tienen una función muy importante en el cambio necesario del tejido del endometrio para que el nuevo embrión se pueda implantar satisfactoriamente. Las células NK tienen en su membrana unas proteinas denominadas KIR (Killer Inmunoglobulin-like Receptor) que interaccionan con las moleculas HLA-C de otras células, para poder realizar su función: detectar infección por parte de algún virus, cambios en la célula que se ha vuelto tumoral o discriminar entre lo propio y lo extraño (trasplante de órganos y embarazo).
El HLA en un conjunto  de moleculas que posee nuestras células, que constituyen el complejo mayor de histocompatibilidad y son las responsables del reconocimiento entre los propio y lo extraño. Cuanto más diferente sea el HLA de los dos miembros de la pareja, mayores probabilidades habrá de que el sistema inmunológico lo detecte como extraño.

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En la piel del paciente, de Salvador Esquina

Mi Biblioteca

En la piel del paciente

Un brillante e incisivo ejercicio de autocrítica y honestidad de un médico en activo que denuncia, desde dentro, los graves problemas actuales de la práctica de medicina. Un libro fascinante que no nos habla de los secretos de la salud, sino de aquello que más ignoramos: la medicina y los médicos, cómo desidealizarlos y cómo aprender a volver a respetarlos.

“Cuando la salud es un negocio, puede convertirse en un producto de mercado, la medicina puede perder su esencia y el médico, su decencia.”

Salvador Esquena es médico urólogo. Ha trabajado en distintos centros hospitalarios, primero como estudiante, luego como médico residente y, desde hace unos cuantos años, como especialista en cirugía oncológica.

La teoria del todo, de James Marsh

Medi-Cine

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Narra la relación entre el célebre astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer, Jane, desde que ambos se conocieron siendo estudiantes en la Universidad de Cambridge a principios de los 60 y a lo largo de 25 años, especialmente en su lucha juntos contra la enfermedad degenerativa (ELA) que postró al famoso científico en una silla de ruedas.

Si el retrato que hace James Marsh de Hawking es interesante, el de su primera esposa lo supera. Es admirable la sutileza, los matices y la elegancia con la que está descrita la personalidad de esa mujer, su comprensión, su profundo amor hacia alguien atrozmente incapacitado y siempre en el filo de la desesperación, su coraje, su involuntario, aunque lógico, enamoramiento de otra persona (Carlos Boyero)