Cristo de Goya

Tradiciones y Leyendas de Aragón

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Se trata de un Cristo crucificado barroco  que se conserva en la Basílica del Pilar, en Zaragoza. Localizado  justo frente a la columna por la que pasan los peregrinos para ser adorada, es decir en el centro del pasillo que existe entre la Santa Capilla y el Altar mayor y de espaldas a éste , a este  Cristo “en majestad” (con cabeza erguida) se le atribuyen varias leyendas.

Una de ellas dice que la cabeza del Cristo en un principio miraba hacia abajo y a su costado derecho, fue entonces cuando se le acerco un pobre y le besó en la mejilla derecha, percibido de ello un rico que andaba por allí, quiso hacer el mismo gesto devocional y para ello, sacó de su bolsillo un pañuelo y lo dirigió hacia su mejilla que había besado justo antes el pobre, con intención de limpiar la zona que había besado el indigente, en ese momento la cabeza del Cristo se giró para quedar en su posición actual.

Otros cuentan que Jesús mira hacia la cúpula que Goya pintó contemplando a su madre (Regyna Martyrum) en sus últimos momentos. De ahí recibe el nombre de “Cristo de Goya”.

Y finalmente hay quien dice que este Cristo mira hacia el Ebro vigilando su cauce y evitando sus avenidas  y protegiendo de esa manera a la ciudad y a sus gentes.

 

Cincomarzada

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El origen de esta celebración se remonta al 5 de marzo de 1838, fecha en que, durante la inhumana primera guerra civil de España (descafeinadamente conocida en la Historia como Primera Guerra Carlista) tropas partidarias del pretendiente al trono de España Carlos V (hermano del rey Fernando VII, quien había muerto en 1833) principalmente aragonesas, intentaron el asalto y ocupación de la ciudad de Zaragoza, postulada en favor de Isabel II, hija del difunto rey.

El asalto resultó un rotundo fracaso para los asaltantes carlistas, comandados por el brigadier Cabañero (turolense, de Urrea de Gaén), de manera que más de 200 soldados aragoneses resultaron muertos en la lucha, y casi un millar fueron apresados, siendo solo unos pocos, incluidos el propio Cabañero, quienes lograron escapar de la ciudad.

Tras el fín de la I Guerra Carlista (1840), el Ayuntamiento constitucional de Zaragoza declaró festivo el aniversario del 5 de Marzo y lo conmemoró oficial y solemnemente.La Cincomarzada es una de las fiestas locales de Zaragoza a pesar de que durante varios años estuvo prohibida su celebración (se dejo de celebrar en 1937), posiblemente para no herir la sensibilidad del Requeté. Pasada la dictadura de Franco, durante la alcaldia de Ramón Sainz de Baranda (1979-1986) se volvieron a retomar los festejos, y desde entonces los zaragozanos se reúnen en el Parque del Tío Jorge para celebrar y disfrutar este día festivo con actividades culturales, deportivas y musicales.

Curiosamente un día festivo celebrando una fecha en la que los zaragozanos lucharon entre si. Hoy día la cincomarzada constituye una tradición de merendar al aire libre más que a conmemorar una victoria bélica de una facción frente a otra. Sea de esperar que la historia no se repita por olvidar los verdaderos origenes de un enfrentamiento entre zaragozanos.

Es importante recordar la historia para no repetirla como dijo, en su día, Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

Sirva este post hacer llegar los verdaderos origenes a las nuevas generaciones.

“Quien olvida su historia está condenado a repetirla” Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

Una frase cargada de sentimiento, de emociones y, sin duda, de verdad.

 

Jueves Lardero

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El Carnaval (carnem levare =quitar la carne) comienza con el Jueves Lardero (jueves anterior al miércoles de ceniza), que en tiempos se celebraba con comidas campestres, en las que no faltaba la carne, ya que llegaba el tiempo de Cuaresma durante el cual su consumo estaba vetado.

Lardero es un adjetivo procedente del antiguo lardo, que es el tocino o gordo (que así se llama también el sebo o manteca del animal), es decir, la grasa. No perdamos de vista que al fin y al cabo se refiere a la parte menos valiosa del animal, con la que sin embargo nuestras abuelas eran capaces de hacer auténticas maravillas culinarias.

Este día constituye una fiesta tradicional ampliamente celebrada en España aunque también se celebra en Francia e Italia. En Aragón es costumbre celebrarla mediante salidas al campo con la típica comida o merienda a base de carne y longaniza (“Jueves Lardero…longaniza en el puchero”).

Recuerdo en mi infancia y juventud las salidas al campo, promovidas por el colegio, para celebrar este día al aire libre y con alegría. Ricas tortillas de longaniza que sabían a gloria entre los pinos y sentados en el césped. No faltaban los juegos y los concursos con los que llenábamos las horas hasta la caída de la tarde, hora en la que emprendíamos el regreso. Tales salidas anuales rompían el corto pero intenso mes de febrero permitiendo que fuera más llevadero.

Jueves Lardero en Zaragoza 2017

Feria de la Candelera en Barbastro (Huesca)

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En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración. Este es el origen de la celebración de la Candelaria, cuarenta días después del nacimiento de Jesús.

Pero la feria de la  Candelera se celebra en Barbastro desde 1.513 por motivos muy distintos y gracias al privilegio concedido por la  Serenisima Señora Doña  Germana de Foix (segunda esposa del Rey Fernando el Católico), en las Cortes celebradas en la Villa de Monzón el 22 de septiembre de 1512.

Superados los 504 años es la manifestación ferial más antigua de Aragón

En sus inicios era de temática ganadera, vendiéndose también en ella hierro labrado y quincalla, ampliándose posteriormente a otros géneros

La feria comenzaba doce días antes de la festividad de Ntra. Sra. y continuaba por espacio de otros doce días, . La feria se ubicaba en el cuartón de “dentromuro”, en la plaza del Entremuro o de la Candelera y calles adyacentes. Cobró tal auge que en un momento determinado las autoridades municipales decidieron cambiar su localización, buscando un sitio más amplio, por lo que en el año 1813 se publicó un bando para que la feria se celebrase “debajo del Coso y Rioancho y los cerdos se pusiesen en la Plaza Rastro”, mandándose iluminar las ventanas de las casas para el paso de la retreta que se celebraba el último día.

Esta histórica feria con más de trescientos puestos convierte el centro de Barbastro en un gigantesco mercado, en el que se puede adquirir todo tipo de artesanía local, calzado, bisutería, productos gastronómicos,  textiles, etc..

Los langostos de San Beturián

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Todos los domingos más próximos al doce de enero cuando se celebra la romería a la ermita de San Victorián  (romeria de los langostos) en plena sierra de Olsón en Abizanda (Huesca) se procede a recontar los insectos para conocer su veredicto.

Los insectos se posan sobre un mantel blanco en el que se depositan las denominadas tortas de la caridad.  Una vez celebrada la misa (13,00 horas) y bendecidas las tortas se procede al ritual (a contar los pequeños insectos)

Si predominan los langostos de color verde es de prever una buena cosecha de aceite. Si los más numerosos son los negros, será un buen año para los viñedos. Y si lo son los dorados, habrá buena recolección de cereal.

Magia y fe en un paraje único.

 

Leyenda de la carrasca de Lecina

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Carrasca milenaria de Lecina “La Castaññera” Fotografa joseacuenca

En el pequeño pueblo de Lecina, situado en el corazón de la Sierra de Guara, vive uno de los árboles más hermosos de Aragón. Por eso desde aquí queremos invitar a todo el mundo a que venga a conocerla y disfrute de su belleza.
Cuenta la leyenda que hace muchos años Lecina estaba rodeada de impenetrables bosques de encinas y robles, que servían de refugio a osos, lobos y sobre todo a brujas. Éstas eran temidas por los lugareños porque causaban innumerables desgracias, como muertes de animales y personas, enfermedades, tormentas, etc.
Por el contrario las carrascas del bosque estaban contentas porque así las gentes del lugar no se atrevían a entrar en él y coger leña.
Pero la más joven de las encinas estaba muy disgustada, pues veía que el bosque tenía muy mala fama y sentía pena por los habitantes del pueblo. Disgustada por todo esto no dejaba que ninguna bruja se refugiase en sus ramas.
También eran frecuentes las discusiones con los demás árboles. Las brujas, que oyeron las protestas de la joven , decidieron por un tiempo ir a otra parte y quisieron agradecer a las carrascas más viejas el apoyo prestado concediéndoles todo lo que desearan. Un grupo de árboles, que eran muy presumidos, quisieron que sus ramas y hojas fueran de oro. Otras encinas deseaban desprender uno de los más deliciosos perfumes. Y por último, otras pidieron que sus hojas fueran brillantes y de cristal. Unicamente la pequeña encina quiso continuar siendo como siempre.
Transcurridos tres días desde que las brujas abandonaron el bosque comenzó una fuerte tormenta de viento y nieve. De repente, como si millones de copas cayeran al suelo, los árboles de cristal quedaron hechos añicos y terminaron muriendo.
Otro día, por allí cerca, pasaba un pastor con su rebaño y no pudo hacer nada para detener a sus ovejas que se lanzaron como flechas a comer las hojas aromáticas.Después los del pueblo cortaron esas encinas para alimentar a sus ganados.
Sólo quedaban los árboles convertidos en oro, que no tardaron en ser desmenuzados por ladrones y vecinos, lo que dio gran riqueza al pueblo.
De todo lo que fue el bosque únicamente sobrevivió el arbolito más joven y que desde entonces todos respetaron y dejaron crecer. Es la misma carrasca que hoy contemplamos y que a pesar de los muchos años que tiene continúa dando bellotas muy sabrosas, por lo que es llamada la Castañera.

Ball dels Omes (Ball de Benás)

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Omes

En patués el Ball dels Omes (el baile de los Hombres)  es el acto central de las fiestas mayores de Benasque que se celebran en torno al 30 de junio, San Marcial, en el que los mozos de Benasque se visten con sus mejores galas. Ese día se celebra este baile tradicional cuyo origen se remonta a 1.820 y cuya música sirvió de inspiración para el himno de Riego usado durante la II República. Lo cierto es que no existen datos que corroboren esta afirmación, pero tampoco hay evidencias de lo contrario. La antigüedad del Ball dels Omes es con total certeza mayor que la del himno compuesto por Rafael del Riego en 1820, por lo que cabe pensar que las afirmaciones que señalan la influencia de la primera sobre la segunda puedan ser ciertas. De cualquier manera, su celebración es una ocasión única para contemplar o participar en una de las tradiciones folclóricas de mayor raigambre en el Pirineo aragonés.

Su ejecución tiene lugar en la plaza del Ayuntamiento de Benasque. Cuenta con una notable participación popular y presenta una estructura en tres partes diferenciadas. Primeramente los benasquenses llevan la imagen de San Marcial hasta la plaza del Ayuntamiento bailando al ritmo del Ball dels Omes o Ball de Benás. La imagen, que descansa en una peana decorada con flores, es colocada a los pies de un gran árbol.

A continuación tiene lugar la llegada de los mayordomos. Estos visten traje regional, llevan un tocado de flores sobre la cabeza, cintas de colores en las manos y una rosa en la boca. Por orden, cada uno realiza un baile frente al santo mientras, tras ellos, grupos de cuatro personas les acompañan por turnos. A continuación, todos los integrantes forman un círculo y siguen bailando en torno al santo. Tras dar dos vueltas a su alrededor llega el momento en que cada mayordomo elige al que será su sucesor al año siguiente pasándole la rosa, que simboliza el relevo, y comenzando así la última parte del baile, conocida como las marradetas. En este último tramo, los integrantes bailan en zig-zag para dar forma a un nuevo círculo que poco a poco se va cerrando en torno a la imagen del santo hasta que la música cesa y el Ball dels Omes llega a su fin.

La sombra de Doña Blanca

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Torre de Doña Blanca

En el extremo sur del peñón en que se asienta la Ciudad de Albarracín, junto a la antigua iglesia de Santa María, se alza un grueso y cuadrado torreón. El pueblo le llama “La Torre de Doña Blanca”. Ésta torre fue, sin duda, una pequeña fortaleza destinada a vigilar, primeramente, a la mozarabia de la ciudad, situada junto a la sobredicha iglesia, como luego vigiló los movimientos de la judería, que ocupaba el “Campo de San Juan”.
En torno a la torre, el peñón se estrecha, y a sus pies, en profundo cauce, discurre el río Guadalaviar, aprisionado por las rocas y por los vallados de pequeños huertecillos. Al otro lado del río, la ingente masa rocosa vuelve a alzarse para dominar desde elevadas cumbres la ciudad, el río y los huertecillos.

Doña Blanca

Palacio de los Azagra ´La Casa Azul- (Albarracin)

Y sucedió que Doña Blanca un día, de paso para Castilla, llegó a Albarracín, acompañada de algunas dueñas y de pocos caballeros, la desgraciada infanta aragonesa. La acogida que a Doña Blanca le dispensó Albarracín fue muy cordial, por cuanto que hasta aquí había llegado la fama de sus virtudes y la noticia de los odios de la reina. La ciudad entera presenció el paso de la vistosa comitiva con sus jinetes y sus escuderos por las calles tortuosas hasta llegar al palacio (casa azul) de los Azagra, Señor de Albarracín, donde se hospedó la joven infortunada. Consigo traía, en cofres forrados de cuero y guarnecidos de hierro, todos sus tesoros de joyas valiosas y preciadas telas. No era bien dejar todo esto en Aragón.
Pasó un día y otro día, y las gentes esperaban con impaciencia poder contemplar de nuevo el rostro de Doña Blanca y ver su lucida comitiva, al menos, cuando dejara la corte de los Azagra para continuar su viaje hacia Castilla. Mas el tiempo pasó… y las dueñas y los caballeros que habían acompañado a la infanta aragonesa emprendieron un día su regreso hacia tierras de Aragón; pero a Doña Blanca… ya nadie la vio jamás.
El pueblo, lleno de sorpresa y admiración, empezó a pensar que la joven había muerto llena de tristeza por su doloroso destierro, y que había sido sepultada secretamente en el famoso torreón que había de llevar su nombre en adelante. Mas nadie supo jamás lo sucedido, porque las gentes de la casa de Azagra y los nobles de la ciudad guardaron el secreto cuidadosamente.
Desde entonces, en todo plenilunio estival, cuando los próximos peñascos recogen el eco de la campana que suena la hora de la media noche, las gentes de Albarracín cuentan que se puede ver salir de la Torre de Doña Blanca una sombra clara, como de rayo de luna, a la manera de la figura de una mujer de blancas y holgada vestiduras que va descendiendo lentamente por los escarpes de la roca, como si fueran los peldaños de un palacio encantado, hasta llegar a los huertecillos y luego al río, en cuyos cristales se baña,
y desaparece para no ser vista hasta otra noche de plenilunio. Es “La Sombra de Doña Blanca”.

La Ringlera

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A pesar de la escasez de bienes y comida, en el duro mundo medieval no existía el desamparo total. Las relaciones de solidaridad y de fraternidad hacían posible que se redistribuyera la exigua riqueza, y con ello se aseguraban la supervivencia de los más pobres. La sociedad medieval era una sociedad de solidaridad porque la pobreza era la suerte común. Vestidos con harapos, malolientes y dedicados a pedir limosna  prevalecía el sentimiento de estar eternamente acompañado, porque los seres humanos vivían de forma gregaria. Generalmente extramuros (fuera del recinto amurallado) más  de una familia habitaba en una misma casa (generalmente choza), varios dormían en un mismo lecho. En el interior de las casas no había paredes verdaderas, sólo colgaduras.Cuando podían se introducían intramuros para conseguir dinero de los nobles y familias adineradas que allí vivían a cambio de lo que su imaginación les permitia.
En algunos países sudamericamos existen en la actualidd  viviendas en donde se pueden observar estas “soluciones habitacionales” en las que los pocos enseres que se poseen se cuelgan en alto). Salvando las distancias y las diferencias climáticas bien podrían ser como se muestra en la fotografía aunque con toda seguridad con materiales diferentes.
Carmen del Emero
Carmen del Emero. Departamento de La Paz. Bolivia (1985) Viviendas con una única habitación. Cocina en el exterior. No existen retretes.  Fotografia joseacuenca
 
Texto de “La Ringlera”:
En tiempos lejanos vivian fuera de las ciudades, sin contar con sus servicios, lujos ni comodidades gentes de baja extracción, gentes que no eran tales, desde el punto de vista, se entiende, de los “mandamases”.
Vivían con poca cosa, y rara vez comían caliente, tenian pocas monedas menos, incluso, que dientes. Más cuando se ocultaba el sol con sus rayos blancos, calientes bajaban por su garganta largos tragos de aguardiente.
Junto al fuego se reunían y compartían sus enseres, cantaban juntos canciones …compartían incluso: ¡Mujeres!
Y tanto disturbio creaban, y tanto ruido hacían que en Caspe se quejó la ciudadania. Entonces el Concejo acordó, no con poca picardía, dejarlos pasar intramuros de cada semana solo un día.
así que en fila de a uno, fingiendo cojeras y falsos muñones, pedían limosna en las calles a cambio de sus canciones. Por eso se decía entonces, y todavía se recuerda, cuando se arma mucho bochince …
¡Ojo maños! … porque llega La Ringlera

La Ringlera (tomado de  “Vocabulario caspolino” de Rafael Barcelo Caballud Instituto Fernando el Católico (CSIC) Excma Diputación de Zaragoza Zaragoza 2011).- Nombre dado en Caspe, a comienzos del pasado siglo, al grupo de pobres y vagos que todos los viernes se reunían para ir a pedir limosna juntos por las casas. (Mira, puallí aparece la ringlera, atranca la puerta del corral antes de que desaparezca alguna gallina).

Un grupo de jovenes caspolinos siguiendo una tradición ancestral se han unido para trasladarnos canciones y melodías a lo largo y ancho de nuestras calles. Vestidos con harapos, pintadas sus caras y tocando timbales y dulzainas son requeridos para amenizar las fiestas medievales que jalonan la geografía nacional

La Ringlera en SIN IR MÁS LEJOS de Aragón TV

Estilo musical: Folk
Localidad, provincia: Caspe, Zaragoza
Datos de contacto: Fran Gonzalvo – laringlera@hotmail.com – Tfno. 687666761
Web Oficial: www.laringlera.com
Redes Sociales:  Facebook: www.facebook.com/laringlera  Twitter: @LaRinglera / Youtube: www.youtube.com/user/laringlera
Mi agradecimiento a la Agrupación Folk “La Ringlera” por las facilidades dadas al autor  para la elaboración de este post.
Recomiendo a los lectores la audición de la música que nos regalan y la compra del su disco “Extramuros”

Santuario de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja

Rincones zaragozanos, Tradiciones y Leyendas de Aragón

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Santuario de Nuestra Señora de Zaragoza La Vieja

A unos 14 kilómetros de la ciudad de Zaragoza, aguas abajo del Ebro,  se encuentra este santuario.  El actual templo data del siglo XVII. Durante la Guerra civil fue utilizada la iglesia como cuartel de las tropas moras que operaban en el sector del Ebro dejándola completamente en ruinas. Hoy en día luce remozada dentro de la urbanización Virgen de la Columna, en el Burgo de Ebro.

Según la tradición, en una de las persecuciones que padeció Zaragoza, no se sabe si en la de los Gentiles o Árabes, los cristianos que habitaban en el sitio donde hoy está la Iglesia de San Miguel y que veneraban, en una devota y humilde capilla de paja y barro, la imagen de Nuestra Señora, fueron expulsados, permitiéndoles habitar en el término conocido como El Burgo, donde cultivaban los campos de aquella ribera, contentos,  pero tristes por alejarse de la Santa Imagen que veneraban.

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Interior del Santuario

Pero en una tarde del mes de mayo de año indeterminado, un zagal que apacentaba su ganado, al dirigirse a encerrarlo en el corral, las ovejas se pararon ante una grandes matas de esparto negándose a seguir, a pesar de la insistencia de los perros y el pastorcillo. Se adelantó el zagal a la cabeza del ganado y quedó maravillado, al contemplar entre las matas de esparto una imagen de la Virgen rodeada de un halo luminoso. Conocido el hecho por los vecinos del Burgo decidieron edificar en el lugar una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja, y se continuó allí el culto hasta nuestros tiempos, “experimentándose entonces y ahora singulares prodigios de Nuestra.Señora, a cuya sombra vivieron aquellos antiguos cristianos zaragozanos.” Algunos han afirmado que la Santa Imagen que apareció en este sitio fue la misma que antes veneraron aquellos cristianos expulsados.

La ermita de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja perteneció durante siglos a la parroquia de San Miguel, llamada de los Navarros (por asentarse en ese lugar los guerreros navarros que acompañaron a Alfonso I el Batallador en la conquista de Zaragoza), de la capital, hasta que las gestiones del párroco de El Burgo de Ebro cerca del arzobispo consiguieron que pasara de forma perpetua a pertenencia municipal, por Decreto de 8 de mayo de 1972.

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Nuestra Señora de Zaragoza La Vieja.  Finales del S.XIII
Dimensiones: 71 x 28 x 28 cm.

Una vez restaurada la imagen, dado su gran valor, se procedió a hacer una réplica fiel, que es la que se conserva en la Ermita, en tanto que la original se custodia en la exposición permanente del Museo Diocesano de Zaragoza.

En la ermita se han hallado restos de la época Imperial romana y denarios de plata de la Huesca ibérica, que actualmente se encuentran en el museo Parroquial.

Muy cerca de la ermita se halla el yacimiento de La Cabañeta, interesante yacimiento celtibero y romano..  Recibe este nombre por estar junto a la zona por donde discurre la Cabaña Real. En el terreno se han identificado una zona de termas y otra de almacenes, inscripciones latinas, monedas, vasijas, objetos de cocina, piezas metálicas, vasijas y restos de templos, casas y fortificaciones de defensa, aunque queda gran zona sin excavar.

Fundado el asentamiento sobre el siglo II antes de Cristo, es muy posible que fuera la ciudad de la Castra Aelia que cita el historiador Tito Livio al relatar la campaña del general romano Sertorio por tierras hispanas en el año 77 a. C. Es un asentamiento grande que ocuparía unas 20 hectáreas en su zona cerrada.
Pero lo curioso son las leyendas que se cuentas de este lugar. Dicen algunas voces que este es el lugar en donde se asentaba realmente la ciudad importante de toda la zona del Ebro medio romano en el principio de nuestra era. Y que en esta ciudad era donde vivía el Apóstol Santiago cuando la Virgen del Pilar se le apareció a las orillas del río Ebro, y no en el actual emplazamiento de la ciudad de Zaragoza, distante a una docena de kilómetros.
Por estas leyendas, esta ermita dedicada a la virgen de Zaragoza la Vieja, lleva este nombre que puede parecer curioso, haciendo mención a que este lugar sería donde se encontrar realmente la ciudad de “¿la actual Zaragoza?” más vieja que la que estaba en la actual ubicación, conocida por Caesaraugusta. Leyendas que tal vez con más años de investigación se logren aclarar o resolver.