José Peris Lacasa

Aragoneses Ilustres

José Peris

El compositor y pedagogo José Peris Lacasa nació en Maella (Zaragoza) en 1924. Paisano de Pablo Gargallo empezó pronto a interesarse por la música y fueron dos sacerdotes, Fernando Fuster, de Maella, y León Andía, de Valdetormo, los que le enseñaron los secretos del órgano, aunque quizá antes empezó en la rondalla de su pueblo con la guitarra.

De Maella pasó al conservatorio de Zaragoza, y allí los profesores recomendaron a sus padres que lo mandasen a la capital de España. En el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid estudió piano, armonía y contrapunto, entre otras disciplinas, y composición y órgano con el maestro Jesús Guridi. Entró a formar parte de la órbita de Óscar Esplá, Salvador Bacarise o el navarro Fernando Remacha, contemporáneo de Pilar Bayona.Poco después recibió una beca para estudiar en Paris con Nadis Boulanger. En 1952 , fascinado por la obra de Carl Orff, se trasladó a Múnich y perfeccionó su aprendizaje con él. En 1958, gracias a su maestro y a Karl Amadeus Hartmann, ingresó en la Sociedad de Autores de Alemania.

Hacia 1960, casi contra pronóstico y los deseos de Orff, regresó a España para seguir el magisterio de su gran amigo Esplá. Trabajó en Alicante donde ganó la cátedra de Armonía, contrapunto y fuga del Conservatorio Superior, y fundó y dirigió el Festival Internacional de Música. En 1965 ganó el Premio Nacional de Música.

Le gustaba recordar que fue organista en el Palacio Real de Madrid y glosaba sus conciertos alrededor del mundo y en el Auditorio de Zaragoza.

Entre sus numerosas obras destacan su Elegía para Gisela, en homenaje a su mujer, fallecida en un accidente de tráfico y que estrenó Narciso Yepes; Variaciones para gran orquesta sobre una pavana de Luys de Milán, que fue una de sus primeras composiciones para orquesta, o Canciones para Dulcinea para voz y conjunto instrumental. También su versión de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, de Joseph Haydn, para cuarteto de cuerda y voz, que estrenó en 2008 y que presentó ante el Papa Benedicto XVI en 2010. George Ratzinger escuchó en el Festival de Música Sacra de Nürenberg su versión de esa obra y se lo contó a Benedicto XVI. Así que cumpliendo con el deseo del Papa, se organizó la audición de la obra como regalo para el día de su onomástica en la Sala Clementina, al lado de la Capilla Sixtina. Además de toda la curia romana, acudieron periodistas de todo el mundo.

Académico de Honor de la Real Academia de San Luis José Peris falleció en Madrid en la madrugada del pasado día 5, a los 92 años de edad. Los restos mortales de José Peris Lacasa se trasladaron al Tanatorio de San Isidro, donde se celebró una ceremonia de despedida. Sus cenizas serán depositadas en su localidad natal.

 

Texto basado en uno de Anton Castro

Cincomarzada

Tradiciones y Leyendas de Aragón

cincomarzada

El origen de esta celebración se remonta al 5 de marzo de 1838, fecha en que, durante la inhumana primera guerra civil de España (descafeinadamente conocida en la Historia como Primera Guerra Carlista) tropas partidarias del pretendiente al trono de España Carlos V (hermano del rey Fernando VII, quien había muerto en 1833) principalmente aragonesas, intentaron el asalto y ocupación de la ciudad de Zaragoza, postulada en favor de Isabel II, hija del difunto rey.

El asalto resultó un rotundo fracaso para los asaltantes carlistas, comandados por el brigadier Cabañero (turolense, de Urrea de Gaén), de manera que más de 200 soldados aragoneses resultaron muertos en la lucha, y casi un millar fueron apresados, siendo solo unos pocos, incluidos el propio Cabañero, quienes lograron escapar de la ciudad.

Tras el fín de la I Guerra Carlista (1840), el Ayuntamiento constitucional de Zaragoza declaró festivo el aniversario del 5 de Marzo y lo conmemoró oficial y solemnemente.La Cincomarzada es una de las fiestas locales de Zaragoza a pesar de que durante varios años estuvo prohibida su celebración (se dejo de celebrar en 1937), posiblemente para no herir la sensibilidad del Requeté. Pasada la dictadura de Franco, durante la alcaldia de Ramón Sainz de Baranda (1979-1986) se volvieron a retomar los festejos, y desde entonces los zaragozanos se reúnen en el Parque del Tío Jorge para celebrar y disfrutar este día festivo con actividades culturales, deportivas y musicales.

Curiosamente un día festivo celebrando una fecha en la que los zaragozanos lucharon entre si. Hoy día la cincomarzada constituye una tradición de merendar al aire libre más que a conmemorar una victoria bélica de una facción frente a otra. Sea de esperar que la historia no se repita por olvidar los verdaderos origenes de un enfrentamiento entre zaragozanos.

Es importante recordar la historia para no repetirla como dijo, en su día, Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

Sirva este post hacer llegar los verdaderos origenes a las nuevas generaciones.

“Quien olvida su historia está condenado a repetirla” Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

Una frase cargada de sentimiento, de emociones y, sin duda, de verdad.

 

Luis Gracía-Abrines Calvo

Aragoneses Ilustres

Luis-García-Abrines-Calvo

Desde estas líneas un pequeño y sincero homenaje a un aragonés que merece ser incluido en la galeria de Aragoneses ilustres

Luis García-Abrines, melómano, artista, lingüista, poeta, ciudadano del mundo y surrealista aragonés, nació en Zaragoza el 21 de junio de 1923, hijo del otorrinolarngólogo barcelonés Adolfo García-Abrines  y de Francisca Calvo, natural de Azuara (Zaragoza), estudió en el colegio de los jesuitas El Salvador de Zaragoza y en los Institutos Miguel Servet y Goya. Tras ganar unas oposicionesal Banco de Aragón fue destinado a Madrid, donde inició estudios de piano con Luis Galve.

En 1942 regresó a Zaragoza decidido a dedicarse al arte. Fue pintor y escultor y actuaba por las calles. En la capital aragonesa fue amigo de todas las figuras culturales del momento, desde Pilar Bayona a Alfonso Buñuel, hermano de Luis, o Miguel Labordeta.

Poraquella época frecuentó la tertulia del café Niké donde se reunía un grupo de artistas e intelectuales zaragozanos encabezados por Miguel Labordeta.

Acabó sus estudios universitarios en Madrid en 1948 (los habia iniciado en Zaragoza en la Facultad de Filosofia y Letras) licenciándose en Filología Románica iniciando su labor investigadora  con ediciones eruditas y críticas de diversas obras. Ese mismo año fundó junto a Manuel Derqui, la Sociedad Musical Sansueña, sección de música moderna de la Sociedad Filármonica de Zaragoza.

En 1952 viajó a París para estudiar música contemporánea, y allí hizó amistad con creadores aragoneses como Fermín Guayo u Honorio García Condoy, pero también con figuras como Pierre Boudez, Óscar Dominguez o Pablo Picasso.

Se casó en 1954 con Margaret Journakos, con quien tuvo un hijo y se instaló a vivir en Estados Unidos. Allí ejerció como profesor de Literatura Española, principalmente en la Universidad de Yale.

En 1967 contrajo matrimonio con Marie Ellen Branchini, profesora de Yale, con quien tuvo dos hijas, mellizas. Hij0 predilecto de Zaragoza en 1982 y Medalla de oro de Santa Isabel en 2000.

García-Abrines falleció el 20 de mayo de 2016 en su domicilio de New Haven, Conneticut (Estados Unidos) a los 92 años.

“Fue una persona que vivió para hacer felices a los que le rodeaban, maestro de la vida que derrochaba alegría y bondad sin medida” Juan Dominguez Lasierra

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Recuerdo y evocación de Luis García-Abrines. Antón Castro

Ha muerto Luis García-Abrines. Antón Castro

 

Santuario de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja

Rincones zaragozanos, Tradiciones y Leyendas de Aragón

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Santuario de Nuestra Señora de Zaragoza La Vieja

A unos 14 kilómetros de la ciudad de Zaragoza, aguas abajo del Ebro,  se encuentra este santuario.  El actual templo data del siglo XVII. Durante la Guerra civil fue utilizada la iglesia como cuartel de las tropas moras que operaban en el sector del Ebro dejándola completamente en ruinas. Hoy en día luce remozada dentro de la urbanización Virgen de la Columna, en el Burgo de Ebro.

Según la tradición, en una de las persecuciones que padeció Zaragoza, no se sabe si en la de los Gentiles o Árabes, los cristianos que habitaban en el sitio donde hoy está la Iglesia de San Miguel y que veneraban, en una devota y humilde capilla de paja y barro, la imagen de Nuestra Señora, fueron expulsados, permitiéndoles habitar en el término conocido como El Burgo, donde cultivaban los campos de aquella ribera, contentos,  pero tristes por alejarse de la Santa Imagen que veneraban.

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Interior del Santuario

Pero en una tarde del mes de mayo de año indeterminado, un zagal que apacentaba su ganado, al dirigirse a encerrarlo en el corral, las ovejas se pararon ante una grandes matas de esparto negándose a seguir, a pesar de la insistencia de los perros y el pastorcillo. Se adelantó el zagal a la cabeza del ganado y quedó maravillado, al contemplar entre las matas de esparto una imagen de la Virgen rodeada de un halo luminoso. Conocido el hecho por los vecinos del Burgo decidieron edificar en el lugar una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja, y se continuó allí el culto hasta nuestros tiempos, “experimentándose entonces y ahora singulares prodigios de Nuestra.Señora, a cuya sombra vivieron aquellos antiguos cristianos zaragozanos.” Algunos han afirmado que la Santa Imagen que apareció en este sitio fue la misma que antes veneraron aquellos cristianos expulsados.

La ermita de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja perteneció durante siglos a la parroquia de San Miguel, llamada de los Navarros (por asentarse en ese lugar los guerreros navarros que acompañaron a Alfonso I el Batallador en la conquista de Zaragoza), de la capital, hasta que las gestiones del párroco de El Burgo de Ebro cerca del arzobispo consiguieron que pasara de forma perpetua a pertenencia municipal, por Decreto de 8 de mayo de 1972.

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Nuestra Señora de Zaragoza La Vieja.  Finales del S.XIII
Dimensiones: 71 x 28 x 28 cm.

Una vez restaurada la imagen, dado su gran valor, se procedió a hacer una réplica fiel, que es la que se conserva en la Ermita, en tanto que la original se custodia en la exposición permanente del Museo Diocesano de Zaragoza.

En la ermita se han hallado restos de la época Imperial romana y denarios de plata de la Huesca ibérica, que actualmente se encuentran en el museo Parroquial.

Muy cerca de la ermita se halla el yacimiento de La Cabañeta, interesante yacimiento celtibero y romano..  Recibe este nombre por estar junto a la zona por donde discurre la Cabaña Real. En el terreno se han identificado una zona de termas y otra de almacenes, inscripciones latinas, monedas, vasijas, objetos de cocina, piezas metálicas, vasijas y restos de templos, casas y fortificaciones de defensa, aunque queda gran zona sin excavar.

Fundado el asentamiento sobre el siglo II antes de Cristo, es muy posible que fuera la ciudad de la Castra Aelia que cita el historiador Tito Livio al relatar la campaña del general romano Sertorio por tierras hispanas en el año 77 a. C. Es un asentamiento grande que ocuparía unas 20 hectáreas en su zona cerrada.
Pero lo curioso son las leyendas que se cuentas de este lugar. Dicen algunas voces que este es el lugar en donde se asentaba realmente la ciudad importante de toda la zona del Ebro medio romano en el principio de nuestra era. Y que en esta ciudad era donde vivía el Apóstol Santiago cuando la Virgen del Pilar se le apareció a las orillas del río Ebro, y no en el actual emplazamiento de la ciudad de Zaragoza, distante a una docena de kilómetros.
Por estas leyendas, esta ermita dedicada a la virgen de Zaragoza la Vieja, lleva este nombre que puede parecer curioso, haciendo mención a que este lugar sería donde se encontrar realmente la ciudad de “¿la actual Zaragoza?” más vieja que la que estaba en la actual ubicación, conocida por Caesaraugusta. Leyendas que tal vez con más años de investigación se logren aclarar o resolver.

José Luis Aramendía Alfranca

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Aramendia

Fotografia tomada por Antono Garcia Omedes. En ella Aramendia está captando las arquivoltas de la Portada de la iglesia de Santa María la Mayor de Uncastillo. Así lo testifica en uno de sus escritos  el fotógrafo que la realizó

José Luis Aramendia Alfranca nació en la capital aragonesa en 1936, cursó el bachillerato en el colegio de los Hermanos Maristas y estudió Ciencias Químicas en la Universidad de Zaragoza, en la antigua Facultad de la Plaza de Paraíso.

Fue un gran amante de la aventura y de los Pirineos, que recorrió de forma incansable. Fruto de esas andanzas fue la recopilación de numeroso material en forma de notas y fotografías que le permitió escribir y publicar una obra fundamental para conocer el románico aragonés. Se trata de El Románico en Aragón en seis volúmenes (Librería General y Leyere Ediciones, 2001-2003).

Es una magnífica herramienta para adentrarse en el románico aragonés, con abundante información histórica, descripciones, impresiones y datos prácticos, a modo de guía, de más de 500 monumentos de los XI y XII (ermitas, iglesias o fortalezas), que van desde cómo llegar a los sitios a dónde comer.

La obra se estructura por cuencas de los ríos: en el primer tomo las del Noguera Ribagorzana e Isábena; el segundo está dedicado al Ésera y el Cinca; el tercero a las cuencas del Ara, Vero, Alcanadre, Guatizalema y Flumen; el IV al Isuela y el Gállego, el V al Aragón y el Arba y el sexto volumen a las cuencas del Riquel, el Ebro y sus afluentes del sur.

En opinión de muchos, se trata de la más extensa y documentada obra sobre el Románico en Aragón y su consulta es imprescindible, tanto para excursionistas como para eruditos conocedores del tema.

José Luis Aramendia era presidente del Centro de la Tercera Edad de Cuarte de Huerva, socio de honor de la Asociación de Amigos del Castillo de Loarre y socio de Amigos del Románico. Aramendia escribió artículos, impartió multitud de conferencias, que se caracterizaban por su gran amenidad, y participó en varios programas de radio. Uno de los temas que más estudió es el del erotismo en el románico.

Falleció en Zaragoza en febrero de 2013, a los 76 años

La aventura militar de Cajal, un articulo de J.A. Gascón Sánchez

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Cjal militar

Hoy, día uno de mayo de 2016, se cumplen 164 años del nacimiento del Premio Nobel Don Santiago Felipe Ramón y Cajal. Por circunstacias ajenas a él y a su madre y con toda seguridad debidas a su padre nació allí (su padre ejercia en aquel momento en Petilla de Aragón, pequeño enclave navarro en el interior del territorio aragonés) este genial científico y probablemente el más insigne representante de la ciencia española.

Desconocidaq por muchos una de sus etapas vitales fue su época militar por lo que he elegido un artículo publicado en el número 124 de la revista Serrablo para publicar en este blog y rendir merecido homenaje a este aragonés universal.

La aventura militar de Cajal

En el primer sesquicentenario del nacimiento de Santiago Ramón y Cajal es de justicia que se honore al insigne neuroanatómico. Nacido el 1 de mayo de 1852 no ha muerto todavía porque su obra sigue vigente. Estos 150 años transcurridos desde su venida al mundo en Petilla de Aragón sirvieron, en primer lugar para que el sabio desarrollase su cumplido ciclo vital y en segundo término, tras su muerte en Madrid en 1934 para que su legado biológico, literario y artístico tuviese divulgación. La obra cajaliana, desde que en 1879 en Zaragoza publica su primer trabajo sobre la “Inflamación”, despertó entre los médicos vivo interés. Atrás quedaban la novela “La isla de Cajal” escrita en Huesca en la adolescencia o la perfección de los dibujos como alumno del Instituto oscense que motivó un viaje hasta Ayerbe del buen profesor y pintor León Abadías en el vano intento de convencer a Justo Ramón para que reconociese el talento pictórico que ya mostraba el jovencísimo vástago Santiago.

Ahora tiene 25 años y está a punto de acabar el doctorado. Ha estado en la cátedra de histología de Maestre de San Juan y conoce a Luis Simarro, futuro y berroqueño competidor en las más duras oposiciones de las siete que tuvo que sufrir Don Santiago. En la etapa zaragozana le leían muchos para entusiasmarse, algunos para zaherirle, todos para aprender. Leían y leen una obra imperecedera que más parece hecha por un coloso que por un hombre.

La época militar de Cajal no es demasiado conocida pese a estar bien detallada en su autobiografía… “Por aquel tiempo recrudeció la guerra separatista en la Gran Antilla motivando en la Sanidad Militar de la península nuevos sorteos de personal para cubrir bajas de Ultramar. Yo fui uno de los designados por la suerte…”.

Por la ley de Castelar todo joven español sano tenía que cumplir el servicio militar obligatorio. Cajal no fue una excepción. En 1883 con 21 años y la carrera de medicina recién terminada… “me vi haciendo vida de cuartel, comiendo rancho y realizando los ejercicios… “. Era soldado y estaba feliz. El patriotismo del neuroanatómico salta a la vista en cualquiera de sus escritos. Siendo recluta tiene noticia de la convocatoria de un examen para cubrir plazas y alcanzar el empleo de teniente médico.

Se prepara concienzudamente aunque tiempo escaso… “estudié de firme algo más de dos meses…”. Con el permiso concedido va al Hospital Militar de Madrid, hace los exámenes y obtiene el número 6. Se habían presentado 100 aspirantes para 36 plazas. Con el grado de teniente es destinado a la provincia de Lérida en donde los carlistas provocaban abusos y desórdenes. Tras varios meses en tierras leridanas, por sorteo y con el grado de capitán, es destinado a Ultramar. Vuelve a Zaragoza para despedirse de la familia y marcha a Cádiz para embarcar. La travesía dura tres semanas. Hace escala en San Juan de Puerto Rico, que le cautiva, y dos días después llega a la bahía de La Habana.

Las primeras semanas en la isla son las de más grato recuerdo. Ejerce como médico en el hospital y los ratos de ocio los dedica a callejear por la ciudad y cultivar el dibujo y la fotografía, sus aficiones favoritas. Tras La Habana, toma un vapor y desembarca en Nuevitas. De allí a Puerto Príncipe, en la provincia de Camagüey. A partir de este momento, a excepción de algún rato de tertulia en la Fonda del Caballo, todo va a ser tristeza, sufrimiento y dolor. Don Santiago, que llegó a la isla imbuido por los ideales de patriotismo y solidaridad, va a vivir en la manigua caribeña los meses más amargos de su existencia. El mosquito anofeles le va a regalar la malaria y los mambises, que es como los peninsulares llamaban a los insurrectos, avanzaban por las trochas con la orden de no dejar vivo a todo aquel llegado de la metrópoli. Triste destino el del ilusionado capitán que víctima del paludismo, la disentería y posterior caquexia acaba reconociendo que los fatídicos pronósticos de Don Justo, que en todo momento se opuso al traslado de su hijo a la isla, se iban a cumplir. Salir con vida de los destacamentos de San Isidro, San Miguel y Vista Hermosa sólo se concibe, aún aceptando las excepcionales facultades físicas de que siempre hizo gala Cajal, en la certitud de tratarse de un inusual favor de la Providencia.

Enemistado con algún superior por el mal uso de los menguados fármacos existentes en la enfermería (la quinina, medicamento de elección contra el paludismo escaseaba) y con enfrentamientos con su comandante (quien no podía reemplazarle porque no tenía con quien sustituirle) la vida de Cajal en Camagüey se convirtió en un tormento. Con anemia extrema, anorexia y crisis de hipertermias se quedó anulado e imposibilitado ante cualquier intento de aliento esperanzador. El optimismo cayó en picado. La salud se escapaba a chorros. Se vio abocado en tal marasmo que se le obligó a ingresar en el llamado Hospital de los Españoles. Ahora entraba no como sanitario sino como enfermo etiquetado de caquéctico grave. Estaba desahuciado.

Hemos dicho que la naturaleza del neuroanatómico fue, como su mente, privilegiada. En las fiestas patronales de Valpalmas en 1872, después de vencer en un concurso de barra aragonesa fue también superior a todos los mozos participantes a la hora de cargarse a la espalda la talega con más peso. Ante el asombro de la concurrencia, alcalde incluido, y con gran expectación se echó sobre sus hombros un cahíz, más de 180 kilos, ocho fanegas.

Esta naturaleza le salvó. Pero su salud sufrió tal quebranto que de por vida le quedaron secuelas. Su anatomía era casi perfecta pero la enfermedad se cebó con él de manera implacable. Sin embargo, pese a la gravedad en que fue ingresado, la sobrealimentación, la acción de quinina, el reposo, las medidas de higiene obraron el milagro. Tras varias semanas hospitalizado pudo volver a los bohíos del destacamento de Vista Hermosa.

Pero prontamente surgió la tremenda recaída. Hubo recidiva y confirmación del infausto pronóstico si continuaba en la manigua.

Con gran tristeza, él que amó la milicia y de la que no quería renunciar se vio obligado a pedir la baja por motivos ineludibles de salud. Por primera vez en su vida sintió miedo al ver la multitud de soldados y oficiales víctimas, más que de los mambises, de los estragos del anofeles y sus letales efectos. No podía más, estaba gravemente enfermo, al borde de la muerte cuando una providencial visita del brigadier de la zona inspiró en éste tal estado de conmiseración que ordenó el traslado del joven capitán al hospital de La Habana. No le arredró el hecho de ver caer incontable número de conmilitones sino la impotencia de la lucha contra el plasmodio, endémico en el manigual camagüeyano. De nuevo hospitalizado y tras cobrar ciertas pagas atrasadas pudo embarcar rumbo a la Península llegando a Santander en junio de 1875.

El regreso a casa fue gratificante. Los cuidados maternos, los consejos médicos de Don Justo y la serenidad del ambiente obraron como tónicos y reconstituyentes. Decidido a consagrarse a la investigación y a la docencia comenzó a estudiar anatomía intensamente. Por oposición obtiene la plaza de Director del Anfiteatro de Disección y comienza el doctorado. Se va a Madrid y ve por primera vez preparaciones histológicas en la cátedra de Maestre de San Juan. Queda fascinado ante los cortes micrográficos.

De vuelta a Zaragoza, jugando al ajedrez (Cajal fue también un consumado ajedrecista) en el café Iberia del Paseo de la Independencia sufre fuerte hemoptisis que le repite una vez acostado en su casa. Su padre se alarma y le obliga a riguroso tratamiento. A las pocas semanas Don Justo decide el traslado a Panticosa en cuyo balneario inicia la recuperación. Ulteriormente la estancia se prolonga en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, En ambos lugares le acompaña su hermana Pabla. Estos vómitos de sangre bronquiopulmonar provienen de una lesión tuberculosa añadida al paludismo todavía recidivante. No fue el último tributo que tuvo que pagar Cajal por haber estado combatiendo en las trochas de los siboneyes antillanos.

o que Cajal las bautizó ya en 1887. Y multitud de hallazgos neuroanatómicos que dan ligero atisbo de la amplitud de una labor excepcional. La explicación del funcionamiento de la articulación temporomandibular a partir de los reflejos surgidos en la encía, periodonto y borde de la lengua es tan sagaz como original. Probablemente fue el primer fotógrafo en color de España, En la plaza de la Misericordia zaragozana realizó una serie de fotografías, del ruedo y de los tendidos, de enorme valor iconográfico y muy buscada por los historiadores taurinos.

Creador de la Escuela histológica Española tuvo discípulos de la talla de Jorge F. Tello, Pedro Ramón y Cajal, Río Hortega, N. Achúcarro, Fernando de Castro, Ramón Pananas, Martínez Pérez, Sánchez y Sánchez, Villaverde, Rodríguez Lafora, Lorente de No, Sanz Ibáñez, Ortíz Picón, Clemente Estable e, indirectamente figuras de la categoría de Sherrington, Penfield y Severo Ochoa.

Soslayamos la obra literaria citando sucintamente tres de sus más conocidos libros de temas paramédicos: Los tónicos de la voluntad, Charlas de Café y El mundo visto a los ochenta años. Buen escritor, no en vano sustituyó a Juan Valera en la Academia Española de la Lengua.

Como pintor y dibujante, ahí están su autorretrato del Museo de Dibujo “Castillo de Larrés”, el álbum de láminas de cortes anatómicos de la Facultad de Zaragoza así como uno de sus bodegones expuesto en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. Las representaciones de Anatomía de la universidad cesaraugustana son prodigiosas. Los dibujos de la “Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados” su obra magna y de obligada consulta por los estudiosos, son tan bellos como pedagógicos. Razón tenía Gregorio Marañón al lamentar que el bedel borrase las figuras que Don Santiago realizaba en sus clases.

La iconografía sobre don Santiago es tan buena como abundante. Aparte del ingente número de fotografías propias y ajenas, Mariano Benlliure, Victorio Macho, Pablo Serrano, José Gonzalvo, nos dejaron bellísimas esculturas. Joaquín Sorolla e Izquierdo Vivas, quien lo pinta con uniforme capitán, lo retrataron al óleo; Guillermo Pérez Baylo, en carboncillo y Pedro Frías a plumilla. Un reciente tapiz de hilo policromado de Conchita Prats de Vidal completa tan preciada colección.

Cuando en 1898 se perdió Cuba, Cajal sintió una profunda decepción, una indisimulada tristeza. Pero su patriotismo no menguó. Venció su amargura publicando su famoso opúsculo “A Patria chica, alma grande”. Reaccionó como nos enseña su admirado Gracián, con entereza. Aún mejor, con grandeza.

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Vicente Comet Sánchez de Rojas

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Comet

Comet nació en Zaragoza el 17 de agosto de 1928. Finalizó su carrera de Medicina en 1953 y, tras el doctorado, trabajó como médico en Binaced y como ayudante de cirugía en la Cruz Roja de Zaragoza. Se especializó como especialista en cirugía general y pediátrica en la universidad canadiense de Toronto. Ejerció como cirujano en el Sistema Público de Salud, . Fue consejero de Sanidad en el gobierno  socialista de Marco. Fue director médico del Hospital Provincial de Zaragoza. Comet fue también jefe del Servicio de Cirugía del desaparecido Centro Regional de Oncología Julián Sanz Ibáñez.

Amante del golf fue presidente del club de Golf “La Peñaza”.

Asesor médico del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), visitó en misiones de ayuda humanitaria varios países en situaciones de conflicto, es ahí donde muestra su talla humana y pasión por la aventura y el riesgo. Acompañando a Agustín Gavín, visitó por primera vez en 1993 la antigua Yugoslavia, el viaje estuvo marcado por la acogida en el hospital de Trebinje, de casi 90 refugiados de guerra. Vivió en primera persona el fallecimiento de varios niños, por frecuentes cortes de luz que impedian el buen funcionamiento de las incubadoras.Eso, al parecer, le marcó para implicarse más en el conflicto y seis meses después volvió con cientos de toneladas de suero y material quirúrgico.

En 1994 viajó a Albania. En Shkodër, segunda ciudad en número de habitantes, planificó la reconstrucción de una residencia de estudiantes de agricultura, posteriormente destruida en la crisis de los bancos piramidales. Poco después, con economías del Gobierno de Aragón, viajó a Camerún. También viajó a Cuba y Ruanda.

Por último, en los años 80 fundó con Miguel Ángel Nivela, Miguel Green y otros el “Club de Opinión 2000”. El lugar, como no podía ser de otra manera conociendo a Vicente, el Gran Hotel. Por allí pasaron para charlas y coloquios conocidos politicos nacionales.

El Gobierno de Aragón le concedió la Medalla a los Valores Humanos por su compromiso en el impulso de la cooperación internacional, su participación activa en el desarrollo de la sociedad civil y el fomento de la justicia, la equidad y la solidaridad entre los pueblos.

Medalla al Mérito en el Trabajo en su categoría de oro, Medalla de Santa Isabel de Portugal Hijo predilecto de Zaragozn, Vicente Comet falleció el 28 de larzo de 2016 en Zaragoza a los 87 años

 

Sebastián Aguilera de Heredia

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Órgano Catedral del Salvador. Zaragoza

Compositor y organista, gran creador del Siglo de Oro español, espacialmente en música de órgano. Nacido en Zaragoza en 1561, no era hijo de músicos  sino de artesanos (su padre era zapatero). Se ordenó clérigo en 1584, adscribiéndose a la Iglesia de San Pablo, y un año más tarde fue nombrado organista de la catedral de Huesca. Volvió a Zaragoza por motivos familiares. Al poco tiempo ocupó la plaza de clérigo compaginándola con la de organista. En 1610 vuelve a Zaragoza donde escribe el libro de magnificats Canticum Beatissimae Virginies Deiparae Mariae de hasta ocho voces (1618), que demuestra una gran calidad contrapuntística y un interesante juego de dos coros.
Su obra es del s.XVII pero tiene una clara relación con las polifonías del s.XVI (su obra para órgano también) y es un resumen de la sobriedad y el equilibrio anterior aunque con novedades estilísticas.

Aguilera constituye un gran ejemplo de riqueza creativa y claridad del lenguaje. Su obra organística que hasta hoy nos ha llegado se reduce a dieciocho grandes piezas (Pange lingua, Salves y numerosos títulos de las más diferentes facturas). Aguilera representa, sin duda alguna, al pensamiento organístico español vigente entre 1580 y 1600. Sus obras son producto intelectual anterior en quince o veinte años a la producción musical de un Correa de Arauxo, y su importancia estriba no sólo en la perfección y belleza de las mismas, sino también en su misma vigencia en el repertorio organístico hispano durante más de cien años ininterrumpidos, siendo así que las innovaciones estilísticas introducidas por Aguilera con sus obras constituyeron de facto el modelo a seguir por los grandes organistas españoles del siglo XVII. Así, la producción de Aguilera puede considerarse como el legado organístico más importante de la España inmmediatamente posterior a Antonio de Cabezón.

Falleció en Zaragoza en 1627

Intocable, una pelicula de Eric Toledano y Olivier Nokache

Medi-Cine

Intocable

Philippe (François Cluzet), es un hombre adinerado que pertenece a una clase social alta. Sin embargo, su vida cambiará para siempre cuando tenga un aparatoso accidente de parapente que lo dejará inválido y en silla de ruedas. Ya no podrá hacer nada por sí mismo, así que tendrá que contratar a un asistente para que le ayude a desplazarse y a cuidar de él en la casa. La persona que quedará a su cargo será Driss (Omar Sy), un joven de color necesitado de dinero que procede de un barrio marginal y que para colmo acaba de ser liberado de la cárcel. Aunque parecen destinados a no llevarse bien, Philippe y Driss encontrarán el uno en el otro la ilusión que les falta en sus vidas. Aprenderán a apreciar y a mezclar a Vivaldi con el hip hop, los trajes hechos a medida con la ropa holgada y el chándal y la exquisitez en el paladar con la hamburguesa callejera. Si separados son personas frágiles, juntos serán intocables.
El tandem de directores formado por Eric Toledano y Olivier Nakache ha conseguido un éxito rotundo de taquilla en Francia, convirtiéndose ‘Intocable’ en la película más vista  el momento en el país vecino.
Una pelicula que deja huella, limpia, extraordinaria, una historia basada en hechos reales que hace sentir que la vida tiene un sentido. Gran interpretación de Omar Sy (Cesar al mejor actor).

Intocable, trailer

Ludovico Einaudi, Una Mattina

 

Damián Forment

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FormentRetrato de Damian Forment esculpido en el retablo mayor de la Catedral de Huesca

Damián Forment, escultor originario del territorio de la Corona de Aragón (¿? 1480 – Santo Domingo de la Calzada -LaRioja- 22 de diciembre de1540). Hijo de padre escultor (Pablo Forment, originario de Alcorisa, en Teruel), de estilo renacentista se cree que por su formación, probablemente en Italia. Se le considera como uno de los primeros escultores introductores del Renacimiento en España.
En 1509 está documentada su presencia en Zaragoza, donde realizó para la Basílica del Pilar, su primer gran encargo del retablo para el altar mayor, de grandes dimensiones, con una estructura  arquitectónica todavía gótica que acoge figuras ya plenamente renacentistas, monumentales y de gran elegancia en las poses y
actitudes.
Hacia 1512 aproximadamente comenzó el retablo de la catedral de Huesca, que presenta grandes similitudes estilísticas con el del Pilar. En Zaragoza realizó algunas otras obras que se han perdido o sólo se conservan en parte.
En 1527 fue contratado por los monjes del monasterio de Poblet para que labrara el retablo mayor de la iglesia. En él, Forment abandonó por primera vez las formas góticas de la arquitectura del retablo y creó una estructura renacentista con figuras más solemnes y elegantes, si cabe, que las de sus realizaciones anteriores. En esta obra del monasterio de Poblet contó con muchos colaboradores, consta de cuatro cuerpos horizontales y el remate con un calvario. En el primero y tercer
cuerpo se representan escenas de la vida de Cristo en relieve dentro de nichos avenerados, en el cuarto cuerpo se ven los doce apóstoles con la figura central del Salvador y en el segundo está dedicado a la Virgen María acompañada por santos y santas. Le acusaron de “no poner buen mármol” y deficiencias en la talla ( sobre todo ornamental ), por lo cual no cobró lo estipulado en el contrato. Está restaurado y es la obra de estilo renacimiento más importante que tiene el monasterio de Poblet.
Damián Forment murió lejos de su familia que vivía en Zaragoza y Alcorisa cuando estaba trabajando en el retablo de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. Muy probablemente fue enterrado en el claustro de de la Catedrral de Santo Domingo de la Calzada.

Su obra más relevante:
– Retablo Basílica del Pilar. Zaragoza 1509
– Retablo Catedral de Huesca. Huesca 1512
– Retablo San Pablo. Zaragoza 1511
– San Miguel de los Navarros. Zaragoza 1518
– La Magdalena. Tarazona (Zaragoza) 1524
– Retablo del Monasterio de Poblet. Tarragona 1527
– Retablo de Santiago. Bolea (Huesca) 1532
– Retablo Catedral de Santo Domingo de la Calzada. Santo Domingo de la Calzada (Logroño) 1537
– Entre 1523 y 1525 consigue varios proyectos en Aragón, como el busto procesional y peana de Santa Bárbara, en Épila