Criopreservación de gametos propios

Medicina y Salud Pública

congelacion_gametos_zygosLa criopreservación de gametos propios (óvulos o espermatozoides) es puesta en práctica por  mujeres u hombres, con o sin pareja, que desean posponer sus deseos reproductivos hasta un momento en que su situación haga más favorable el intento de tener descendencia.

En el caso de la mujer la primera premisa que debemos de tener en cuenta, es que la reserva ovárica es finita y tiene una caducidad. De no ser así, no tendría sentido el tratar de preservar los gametos.

Los cambios socioculturales que ha aportado el desarrollo de nuestra sociedad, han provocado cambios en la esperanza de vida media y a su vez cambios en la edad de la gestación.

La congelación de semen es una opción disponible desde hace décadas para preservar la fertilidad masculina, y su eficacia y seguridad están respaldadas por abundante literatura científica.

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Atención sociofamiliar al enfermo al final de sus días

Medicina y Salud Pública

apoyo

Si la atención médica es fundamental al final de la vida, no lo es menos el apoyo social y familiar a los pacientes que esperan su paso a la otra habitación.

El apoyo social y familiar es un pilar básico en la provisión de cuidados al paciente con síndrome terminal de enfermedad. Es el principal recurso con el que contamos para la atención óptima de este tipo de enfermos, donde se apoya la posibilidad de garantizar la máxima calidad de vida en el proceso de atención. La asistencia siempre ha de estar disponible: 24 horas, 7 días.

La enfermedad altera las funciones personales a todos los niveles. El aislamiento emocional en el que se ven estos  enfermos produce desasosiego, desesperanza, pérdida de autoestima y, en ocasiones, pérdida del sentido de la vida.

El familiar (o el voluntario) que cuida, sometido también a estos cambios, es una figura clave en el cuidado de estos pacientes. La familia y el personal que cuida forma parte del equipo que cuida al paciente.

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Síndrome del Sabio (Savant Syndrome)

Medicina y Salud Pública

sAVANTEl Síndrome del sabio o Síndrome del Savant es un conjunto raro de síntomas cognitivos anómalos, que el investigador Darold Treffert define como un estado patológico según el cual algunas personas con desórdenes mentales y pese a sus discapacidades físicas, mentales o motrices, poseen una sorprendente habilidad o habilidades mentales especificas.

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Síndrome nefrótico

Medicina y Salud Pública

riñónEl síndrome nefrótico (SN) o nefrosis consiste en un grupo de síntomas que incluye le pérdida inadecuada de proteínas por la orina (proteinuria > 3,5 g/d), bajos niveles de proteína en la sangre (hipoproteinemia), niveles altos de colesterol (hipercolesterolemia), como consecuencia del aumento de la producción de lipoproteínas por el hígado en respuesta a la hipoproteinemia,  y de triglicéridos (hipertrigliceridemia), aumento de riesgo de desarrollar coágulos de sangre (trombosis) y edemas.

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Villarluengo (Teruel)

Pueblos de Aragón

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Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Bello municipio enclavado en lo alto de una mole de roca calcárea sobre al confluencia de los ríos Palomitas y Cañada entre las sierras de Garrucha, Carrascosa y la Cañada, en la comarca del Maestrazgo.

De su historia cabe mencionar que fue enclave del reino de taifa, bajo el dominio del moro Benirasím.

Reconquistó el lugar Alfonso II, en 1170. Estuvo en poder de la Orden del Temple y del Hospital de San Juan. Durante las Guerras Carlistas, en el s. XIX, el general Cabrera establece en la población una academia de oficiales y una fábrica de fusiles.

Junto al río Pitarque, antes de llegar al casco urbano, bajo los roquedales, se encuentra una importante piscifactoría, y un poco más abajo, el Hostal de la Trucha, en lo que fue la primera fábrica de papel continuo de España, creada en 1789. y que llegó a proveer al Ministerio de Hacienda en Madrid.

Villarlueno 2

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Misión de audaces, de John Ford

Medi-Cine

mision-de-audaces-cartelLa llamada trilogía sobre la caballería de John Ford está formada por ‘Fort Apache’ (id, 1948), ‘La legión invencible’ (‘She Wore a Yellow Ribbon’, 1949) y ‘Río Grande’ (‘Rio Grande’, 1950). Pero hay un cuarto título que podría ser considerado como una extensión de la misma; ‘Misión de audaces’ (‘The Horse Soldiers’, 1959) está ambientada durante la Guerra Civil, la única vez que Ford —salvando el “instante” dirigido en cierta famosa película de 1964— puso su mirada sobre ese vergonzoso episodio en la historia de los Estados Unidos.

Un severo coronel de La Unión (Wayne) está al frente de un regimiento que debe infiltrarse en pleno territorio confederado para cumplir una difícil misión. En esta aventura lo acompaña un médico de buenos sentimientos (Holden). Para evitar que revele sus planes al enemigo, se ven obligados a llevarse como rehén a una joven rebelde sureña (Constance Towers).

La difícil convivencia en campaña entre el jefe de la unidad y el médico de la misma hace de esta película un retrato de lo que la realidad puede deparar. El sentimiento frente al cumplimiento de la orden, ahí es nada.

Despreciada esta película por parte de la crítica, o incluso por los espectadores, se trata, tal vez, de un film menor dentro de la filmografía de Ford pero una película grande. Nada desacertada forma de definir una película que ofrece una desesperanzadora visión sobre el ser humano en conflicto, y que, a diferencia de la trilogía citada, pone la tilde en el lado humano de sus protagonistas.

 

 

La soledad

Medicina y Salud Pública

osito
No es lo mismo aislamiento social y soledad. Se puede estar socialmente aislado y no sentir soledad; y estar socialmente muy acompañado y sentirse solo.

El aislamiento social denota pocas conexiones o interacciones sociales mientras que la soledad implica una percepción subjetiva de aislamiento.

El hombre es un ser social, aunque algunos de nuestros congéneres elijan voluntariamente aislarse. Otros por desgracia caen en la soledad merced a determinadas circunstancias.

Cuando el sentimiento de soledad  se instaura suele traer consigo cierta dosis de tristeza, de angustia, annsiedad e incluso miedo. El hecho de no tener un apoyo emocional merma nuestra autoestima y nos demotiva.

Según el estudio “La soledad en España” de 2015, alrededor de un 20% de los españoles mayores de 18 años viven solos, frente a un 80% que viven con otras personas. Un 40% de las personas que viven solas son jubiladas o pensionistas.
De las personas que viven solas, un 59% lo hace por voluntad propia y un 41% por obligación. Es decir, un 7,9% de los españoles mayores de 18 vive solo por obligación.

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El Sufrimiento Humano

Opinión

HISTORIAS CON ALMAX

El ser humano es un ser social, un “ser-en-relación”, alguien que en la relación se comunica con o sin su voluntad. Los médicos tenemos responsabilidad ética frente al ser humano que sufre.
En relación a la enfermedad siempre aparecen realidades muy duras que a veces son difíciles entenderlas y es que el dolor, el sufrimiento sólo el enfermo lo siente, sólo él lo padece en su intransferible singularidad, obviamente, el sufrimiento entendido “como una respuesta negativa inducida tanto por el dolor como por el miedo, la ansiedad, el estrés. La pérdida de seres y objetos queridos, y otros estados psicológicos”.
También hay sufrimientos que no siendo suyos sufren quienes dan amorosa compañía a quienes los padecen. ¿Acaso no sufre una madre ante el dolor de su hijo? ¿Acaso no sufre, no padece el padre cuando ve apagarse la luz en los ojitos de su niña?
Una gran parte de las…

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Martina Bescós García

Aragoneses Ilustres

Martina Bescós García

Martina Bescós García fue la primera mujer cardiólogo española, miembro fundador de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y de la Sociedad Aragonesa de Cardiología, que representó con relevante altura a la cardiología aragonesa por toda España y a la cardiología española por toda Europa.

Había nacido en Zaragoza en el año 1912, hija de padre médico. Cursó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, con extraordinaria brillantez, en un curso de no más de cuarenta alumnos, de los que solamente dos eran mujeres. En 1923 recibió el Premio Extraordinario de la Licenciatura en la Facultad de Medicina de Zaragoza y en 1925, el Premio Extraordinario del Doctorado en la Universidad Complutense. Durante la carrera fue alumno interno pensionado de Patología Médica en la cátedra del profesor Royo Villanova. Durante los veranos y en los últimos años de carrera, realizó cursos en la Casa de Salud Valdecilla de Santander, que por entonces era uno de los pocos institutos de posgraduados del país. Allí se inició su vocación por la cardiología, siguiendo los pasos del doctor José Antonio Lamelas, quien, recién llegado de Boston, se había hecho cargo del servicio correspondiente en tan prestigioso hospital. Asistió con regularidad a cursos en los hospitales Royal Free y St. Bartholomew’s de Londres.

Terminada la licenciatura, se trasladó a Viena, a la clínica que dirige el profesor Falta en el hospital Kaiserin Elisabeth, como becaria de investigación. De regreso a España, trabajó durante 3 años en el Hospital Clínico San Carlos, bajo la dirección del eminente maestro Carlos Jiménez Díaz. Allí recibió el nombramiento de Jefe de Consultas de Patología General y Ayudante de Clases prácticas. Coincidiendo con su estancia en Madrid, se inauguró el Instituto de Investigaciones Médicas, que después sería la Fundación Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción), y la joven doctora trabajaba durante las mañanas en el Hospital Clínico de San Carlos y durante las tardes se dedicaba a la investigación en el nuevo instituto.

El profesor W. Falta también dirigió su tesis doctoral sobre “Administración de grandes dosis de galactosa en estados normales y patológicos”, defendida en la Universidad Central en junio de 1934.

La convulsión de la guerra civil española la obligó a rechazar una beca de investigación Conde de Cartagena para continuar sus estudios con el Doctor Soskin en Estados Unidos, y se incorporó al Hospital Pompiliano de Zaragoza, donde tendría a su cargo las 30 camas para enfermos cardiotorácicos agudos. Desde 1938 trabajó en la clínica del doctor Lorenzo López Buera, prestigioso especialista de pulmón y corazón de la capital aragonesa, con quien contrajo matrimonio.

Unos años después de la inauguración del Hospital Clínico de Zaragoza, la doctora Bescós se incorporó a la cátedra de Patología General que dirigieron sucesivamente los profesores Pedro Ramón y Cajal Vinós y Gabriel Guillén Martínez. Su actividad como jefe clínico y ayudante de clases prácticas se polarizó hacia la electrocardiografía primero y hacia la electrofisiología y el estudio de las arritmias cardiacas después. En 1975 se inauguró el nuevo Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y doña Martina es nombrada jefe de la Sección de Arritmias y Electrofisiología y profesora ayudante de clases prácticas en el Servicio de Cardiología, en cuyo puesto siguió hasta su jubilación en 1982.

Estudie en esa Facultad y recorrí los pasillos de las salas del Nuevo Hospital Clínico de Zaragoza convencido de haberme cruzado con esta mujer innovadora y excelente al lo largo de los años de mi licenciatura.

Su hijo Lorenzo López Bescós recibió sin duda los genes dominantes de la vocación cardiológica de sus padres.

Martina Bescós falleció en Zaragoza en 2008, a los 96 años de edad